La información esencial para disfrutar de esta playa almeriense
- Ubicación: se encuentra a poco más de 5 kilómetros al sur de Carboneras, junto a la carretera AL-5106.
- Dimensiones: tiene aproximadamente 1.160 metros de longitud y una anchura cercana a 70 metros.
- Acceso: el coche llega hasta la zona de aparcamiento, pero el tramo final se hace a pie por un sendero con pendiente.
- Servicios: es una playa aislada, sin paseo marítimo, chiringuito, duchas ni baños en la orilla.
- Precaución principal: el levante puede generar oleaje y corrientes fuertes, incluso cuando el día parece tranquilo.

Qué hace especial a la playa de los Muertos
La playa de los Muertos está dentro del entorno del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, entre Carboneras y Agua Amarga. Su perfil recto, los acantilados y el color turquesa del agua crean una imagen muy distinta a la de las playas urbanas del Levante almeriense.
El suelo no es de arena fina convencional. Predominan la grava clara y los pequeños cantos rodados, algo que ayuda a mantener el agua limpia y transparente, aunque hace recomendable llevar escarpines o calzado resistente. Para tumbarse, una esterilla ligera resulta bastante más cómoda que una toalla directamente sobre las piedras.
El nombre tiene un origen poco amable. La tradición local lo relaciona con los cuerpos de náufragos que las corrientes arrastraban hasta esta costa. No es un motivo para evitarla, pero sí una pista sobre la fuerza y la dirección cambiante del mar en este tramo del litoral.
Cómo llegar y cuánto esfuerzo requiere el acceso
Desde Carboneras hay que tomar la carretera en dirección a Agua Amarga y desviarse hacia la zona señalizada de Los Muertos. El trayecto desde el núcleo urbano ronda los 5 o 6 kilómetros, según el punto de partida. También existe un mirador en la carretera, perfecto para entender el paisaje antes de bajar.
El aparcamiento se encuentra en una zona elevada. Desde allí parte un sendero que suele requerir alrededor de 15 minutos de bajada, aunque el tiempo depende del ritmo, el calor y el estado del camino. El regreso es más exigente porque se realiza cuesta arriba y con tramos irregulares.
En temporada alta puede haber aparcamiento regulado. Como referencia de campañas recientes, se han aplicado tarifas aproximadas de 4 euros para turismos, 5 euros para caravanas y 2 euros para motocicletas, normalmente con horario diurno y pago con tarjeta. No conviene tomar esos importes como definitivos para 2026: la tarifa y el servicio pueden cambiar según la temporada.
Mi recomendación es llegar antes de las 9:30, especialmente en julio y agosto. A esa hora suele ser más sencillo aparcar, la bajada resulta menos dura y todavía queda margen para elegir un sitio tranquilo en la orilla.
Qué llevar porque allí no encontrarás casi nada
La sensación de playa virgen es precisamente uno de sus mayores atractivos, pero también implica renunciar a muchas comodidades. En la orilla no hay una zona urbana donde comprar agua, comida o protección solar, así que conviene preparar la visita antes de salir del coche.
- Agua suficiente: calcula al menos 1,5 litros por persona en los meses calurosos.
- Comida y fruta: no dependas de encontrar un chiringuito abierto.
- Calzado cerrado o escarpines: sirven para el sendero y para entrar al agua sobre los cantos.
- Protección solar y gorra: hay poca sombra natural y el reflejo sobre la grava aumenta la sensación de calor.
- Sombrilla ligera o parasol: puede ser útil, siempre que puedas transportarlo cómodamente.
- Bolsa para residuos: todo lo que baje contigo debe volver contigo.
También aconsejo llevar una batería externa y avisar a alguien de la ruta si se visita fuera de temporada. La cobertura puede variar en los alrededores y la playa no tiene el nivel de asistencia inmediata de una zona urbana.
Cuándo bañarse y qué riesgos no conviene minimizar
La ficha turística describe normalmente un oleaje moderado, pero esa referencia no sustituye la observación del día. El viento de levante puede levantar el mar y generar corrientes que dificultan mucho el regreso a la orilla. Por eso, una playa visualmente calmada no siempre es una playa segura para nadar lejos.
Yo evitaría entrar al agua si hay bandera roja, espuma irregular, resaca visible o personas teniendo problemas para volver. La opción más prudente es bañarse cerca de la orilla, no hacerlo en solitario y salir del mar antes de que aumente el viento por la tarde.
Las familias pueden disfrutar del lugar, pero el acceso y la falta de servicios hacen que no sea la opción más cómoda para bebés, carritos o personas con movilidad reducida. Para niños pequeños, es preferible elegir un día de mar muy tranquilo y mantener una supervisión constante, ya que la profundidad puede aumentar con rapidez.
La playa también tiene tradición naturista, aunque no es exclusiva para nudistas. El ambiente suele ser mixto y lo más sencillo es actuar con normalidad y respeto hacia los demás visitantes.
Qué hacer cerca de la playa sin convertir la visita en una carrera
La mejor forma de aprovechar el desplazamiento es combinar el baño con una parada en el mirador de Punta de los Muertos. Desde allí se aprecia la longitud completa de la playa y el contraste entre el azul del Mediterráneo y las rocas volcánicas.
También merece la pena acercarse a Mesa Roldán, donde se encuentran una torre defensiva histórica y un faro en un entorno de gran interés paisajístico. Las vistas hacia la costa son especialmente buenas a última hora de la tarde, aunque hay que comprobar el estado del camino y evitar improvisar recorridos por zonas inestables.
Si se busca una alternativa más accesible para completar el día, Carboneras ofrece playas urbanas con servicios, restaurantes y acceso sencillo. Agua Amarga, por su parte, permite terminar la jornada con un paseo y una comida sin alejarse demasiado de esta zona del parque natural.
La mejor manera de planificar una visita responsable
Esta playa merece la fama que tiene, pero no la recomendaría a quien espere tumbonas, duchas, vigilancia continua o acceso directo desde el aparcamiento. Su valor está precisamente en conservar un entorno sin urbanizar, y esa ventaja solo se mantiene si la visita se hace con menos residuos, menos ruido y sin abandonar los senderos.
Antes de salir, comprueba la previsión de viento, el estado del mar y las condiciones del aparcamiento. Lleva todo lo necesario, baja con calma y reserva energía para la subida. Con esa preparación, la playa de los Muertos en Carboneras deja de ser una excursión improvisada y se convierte en una de las experiencias costeras más memorables de Almería.