Una visita al faro del Sabinar no consiste solo en acercarse a una torre junto al mar. El verdadero atractivo está en combinar el faro histórico con las dunas, los humedales, las salinas y las playas del Paraje Natural Punta Entinas-Sabinar. Aquí explico qué merece la pena ver, cómo organizar el recorrido y qué precauciones conviene tener en cuenta.
Una escapada entre faro, humedales y paisaje litoral
- Ubicación: se encuentra en el entorno de Punta Entinas-Sabinar, entre El Ejido y Roquetas de Mar.
- Historia: el faro actual fue construido en 1926, después de que el anterior quedara destruido por un temporal.
- Qué ver: la torre, la costa, las dunas, los Charcones, las salinas y la vegetación mediterránea.
- Acceso: la mejor experiencia suele ser llegar a pie o en bicicleta, respetando las zonas protegidas y las restricciones de paso.
- Mejor época: otoño, invierno y primavera ofrecen temperaturas más agradables para caminar y observar aves.

Dónde está y qué hace especial a este faro
El faro se sitúa en la franja litoral de Punta Entinas-Sabinar, dentro del término municipal de El Ejido, en el Poniente almeriense. No hay que confundirlo con el conocido faro del Cabo de Gata, situado en otro extremo de la provincia. Este se encuentra en un paisaje mucho más llano, abierto y silencioso, rodeado de dunas, saladares y antiguas zonas de explotación salinera.
El Paraje Natural Punta Entinas-Sabinar se extiende aproximadamente durante 14 kilómetros de costa y combina playas arenosas, dunas fijadas por matorral, lagunas litorales y salinas. La Junta de Andalucía lo reconoce también como espacio protegido para la conservación de aves, por lo que el faro debe entenderse como una puerta de entrada a un ecosistema completo, no como una visita aislada.
La torre actual tiene además un interés histórico concreto. El primer faro se levantó en 1863, pero sufrió graves daños durante un temporal y dejó de funcionar en 1915. El edificio que vemos hoy se construyó más hacia el interior en 1926, aprovechando parte de los restos del anterior para reducir el riesgo de nuevos daños provocados por el mar.
Qué ver alrededor del faro del Sabinar
La torre y el paisaje marítimo
La primera parada es, naturalmente, el propio faro. Su valor no está tanto en una arquitectura monumental como en su emplazamiento: una construcción sencilla que aparece entre la vegetación costera, con el mar a poca distancia y una sensación de aislamiento poco habitual en el litoral almeriense.
Desde el exterior se obtiene una imagen muy fotogénica, sobre todo con la luz baja de la mañana o de la tarde. El amanecer y las últimas horas del día son mis momentos preferidos, porque suavizan el paisaje y evitan buena parte del calor. El acceso al interior no debe darse por garantizado: cuando se organizan visitas, suelen estar sujetas a reserva, calendario y autorización previa.
Las dunas y el sabinar litoral
El nombre del paraje procede de la vegetación que lo caracteriza, especialmente los sabinares y lentiscares. También aparecen tarajes, carrizos, plantas adaptadas a la sal y matorral mediterráneo. No es un bosque frondoso, sino un paisaje austero y resistente, moldeado por el viento, la arena y la escasez de agua.
Yo dedicaría tiempo a caminar despacio por los senderos y a observar los cambios de vegetación. En pocos minutos se pasa de una zona de arena a un matorral bajo y después a un entorno húmedo. Esa sucesión de ambientes es una de las razones por las que la visita resulta más interesante de lo que podría sugerir la simple fotografía del faro.
Los Charcones y las aves
Los Charcones de Punta Entinas son lagunas litorales separadas del mar por una barrera de dunas. Según la época y las condiciones de agua, pueden observarse aves acuáticas y migratorias que utilizan este espacio como zona de descanso o alimentación.
Para disfrutarlo de verdad conviene llevar prismáticos y evitar acercarse demasiado a las orillas. El silencio es parte de la visita: los drones, la música alta y los desvíos fuera de los caminos reducen las posibilidades de ver fauna y pueden causar molestias en periodos sensibles de nidificación.
Lee también: Mojácar - Cómo exprimirlo: pueblo, playa y planes únicos
La playa y la línea de costa
La costa cercana conserva un aspecto mucho más natural que las zonas urbanizadas de Almerimar o Roquetas de Mar. Hay tramos de playa extensos y tranquilos, aunque no siempre cuentan con servicios, sombra, aseos o vigilancia. Por eso recomiendo llevar agua, protección solar y todo lo necesario para pasar unas horas sin depender de un chiringuito.
La playa puede completar muy bien el paseo, pero no sustituye al recorrido por el paraje. El atractivo está precisamente en alternar mar, dunas y humedales, en lugar de limitarse a llegar, hacer una fotografía y marcharse.
Cómo organizar la visita sin complicaciones
El punto de partida más práctico suele ser Almerimar, desde donde pueden enlazarse caminos y senderos hacia el faro. También existen recorridos desde el entorno de Roquetas de Mar y Las Marinas, aunque algunos tramos no están completamente señalizados. Antes de salir conviene revisar el itinerario exacto y comprobar el estado de los caminos.
| Opción | Para quién resulta adecuada | Qué tener en cuenta |
|---|---|---|
| A pie desde Almerimar | Quien quiera disfrutar del paisaje con calma | Requiere tiempo, agua y protección frente al sol |
| En bicicleta | Personas acostumbradas a caminos llanos y sin mucha sombra | Hay que respetar las zonas cerradas y prever viento o arena suelta |
| En vehículo | Quien necesite reducir la distancia a pie | El acceso final puede estar restringido a vehículos autorizados |
| Visita guiada | Quien quiera conocer la historia y acceder a zonas reguladas | Depende de la programación y de la reserva previa |
Los senderos señalizados de la zona incluyen el de Marismas de Punta Entinas, de unos 6,5 kilómetros, y el de Salinas de Cerrillos, de aproximadamente 6 kilómetros. No todos conducen directamente a la torre, pero son buenas alternativas para comprender el conjunto natural y no concentrar toda la visita en un único punto.
En mi planificación reservaría entre dos y cuatro horas, según el lugar de salida, las paradas y la temperatura. En verano el calor puede cambiar por completo la experiencia, así que una caminata que parece sencilla sobre el mapa puede resultar incómoda si se realiza al mediodía.
Cuándo ir y qué llevar
Los meses más cómodos suelen ser de octubre a mayo, especialmente durante las primeras horas del día. En otoño e invierno las temperaturas permiten caminar mejor, mientras que la primavera añade interés por la actividad de las aves y la vegetación. En verano elegiría el amanecer o el final de la tarde y evitaría las horas centrales.
- Agua suficiente, porque no hay fuentes fiables en el recorrido.
- Calzado cerrado si se van a recorrer caminos de tierra, arena o zonas irregulares.
- Prismáticos para observar aves sin acercarse a las lagunas.
- Protección solar y gorra, incluso fuera del verano.
- Mapa descargado, ya que la cobertura y la señalización pueden variar.
- Bolsa para los residuos, porque no siempre hay papeleras en los tramos naturales.
También conviene consultar la previsión de viento. En este litoral, una jornada ventosa puede levantar arena, empeorar la visibilidad y hacer menos agradable el paseo en bicicleta. Si ha llovido recientemente, algunos caminos próximos a los humedales pueden presentar barro o zonas encharcadas.
Errores habituales que conviene evitar
El error más común es tratar la zona como si fuera un aparcamiento junto a una atracción turística convencional. No es un recinto urbano: hay caminos de tierra, espacios protegidos y áreas donde el paso puede estar limitado. Aparcar fuera de los lugares permitidos o entrar con el vehículo en pistas restringidas puede perjudicar el entorno y terminar en una sanción.
Otro fallo frecuente consiste en acercarse demasiado a las aves o salirse de los senderos para conseguir una fotografía. La mejor imagen no siempre se obtiene desde el punto más cercano. Llevar un teleobjetivo o unos prismáticos permite observar sin alterar el comportamiento de la fauna.
Tampoco recomendaría confiar ciegamente en una dirección del móvil. Algunas rutas aparecen como transitables cuando en realidad son caminos privados, pistas agrícolas o accesos reservados. La ruta más segura es la que se confirma antes de salir con la información turística local o con la señalización oficial del espacio protegido.
Cómo combinar el faro con otros lugares de Almería
La visita puede integrarse fácilmente en una jornada por el Poniente almeriense. Almerimar aporta puerto, paseo marítimo y servicios; Roquetas de Mar permite añadir playa, gastronomía y otros puntos del litoral; y el propio entorno de Punta Entinas ofrece una experiencia natural muy distinta a la de las zonas turísticas.
Si se dispone de tiempo, también merece la pena acercarse a la Torre de Cerrillos y a los restos de antiguas instalaciones vinculadas a la vigilancia costera y a la actividad salinera. Estos elementos ayudan a leer el territorio como un paisaje histórico, no solo como una sucesión de playas.
La mejor combinación, en mi opinión, es visitar el faro temprano, caminar por el entorno de los humedales y terminar con un paseo tranquilo junto al mar. Así se evita el calor, se disfruta de una mayor actividad de aves y se entiende por qué este rincón tiene un carácter propio dentro de la costa de Almería.
Una visita breve que merece hacerse sin prisas
El faro de Sabinal gana interés cuando se contempla dentro de Punta Entinas-Sabinar. La torre aporta historia, pero son los humedales, las dunas, la vegetación y el silencio los que convierten la excursión en una experiencia completa.
Conviene ir con expectativas realistas: no es una visita de servicios abundantes ni un monumento preparado para recibir grandes multitudes. Precisamente por eso la recomendaría a quien busque una excursión sencilla, natural y diferente, siempre con respeto por las restricciones de acceso y por un paisaje que depende mucho de que cada visitante deje la menor huella posible.